Diez poemas y once poetas infrarrealistas
Cuauhtémoc Méndez Estrada
A guisa de prólogo
Selección
hecha por Cuauhtémoc Méndez en 1983,
diversas peripecias impidieron su publicación hasta la fecha, cuando el
compilador come la tierra de su tumba y
A la idea original, con presentación, datos
de los poetas y los poemas mismos, agregó posteriormente un par de
textos, ambos explicativos de los obstáculos por los cuales no llegó a
editarse, uno antes de, y otro para el final.
El conjunto inicial (presentación, poetas y
poemas) fue revisado por Mario Santiago y Pedro Damián, quienes
aportaron algunas correcciones, que el compilador incorporó al proyecto.
Presento aquí el trabajo con una única
modificación: el texto final lo trasladé al principio. Y agrego en las
fichas de los poetas los años de la muerte de los tres fallecidos, en
aquel tiempo aún vivitos y coleando.
Ahora, dejemos la palabra a Cuauhtémoc.
Ramón Méndez
POSTDATA
Antes
de que pasara a tipografía este material, Mario Santiago lo leyó y me
dijo que era muy pobre porque son pocos poemas y muy viejos. Ambos
señalamientos son obvios, pero fundamentan más la necesidad de
editarlos.
Las únicas dos publicaciones que como
Movimiento Infrarrealista hicimos fueron Pájaro de calor (1976) y Correspondencia infra (1977), elaboradas cada una por dos o
tres de nosotros y en donde hay algunos ausentes.
Varias veces intentamos reunir material para
una antología más amplia y no obstante los esfuerzos, el acuerdo tácito
o expreso para recopilarla y el supuesto interés de todos, nunca se ha
logrado. Cada uno de los infras tiene
poemas de los demás, pero no en cantidad suficiente como para emprender
la realización de un volumen representativo.
Por lo demás, en caso de que nos decidiéramos
a trabajar de conjunto no lograríamos coordinarnos, pues lo hemos
intentado fallidamente en varias ocasiones. Ésta es, como ya dije
alguna vez, una de las características de nuestro NO-GRUPO.
También coincidió con esto lo ocurrido en el
Palacio de Minería cuando la presentación del libro de cuentos de
Carlos Chimal, en donde este supuesto
“navajero” puso “en su lugar” a los infras, como gozosamente canturrean las malas
lenguas de derecha e izquierda en los corrillos de sus tertulias
literarias y en las entregas de premios a los laureados por el Poder
--“independientemente” (?) de sus posiciones políticas--, como ocurrió
en el último velorio del Villaurrutia con
el mexicanísimo Homero de nuestro tiempo: Eraclio Zepeda.
Ya expliqué en otra ocasión que las
características individuales de los infras
convierten en utopía el objetivo de formar un grupo sólido y coherente
--salvo en la anarquía y el desmadre--. No obstante, en dondequiera que
se presenta la cultura oficial y acudimos nosotros, de inmediato todos
los asimilados se ponen en guardia y a la primera oportunidad dizque
nos execran. Más cuando de quienes se trata son Mario Santiago o Pedro
Damián Masón.
Si realmente no sintieran pasos no lo harían.
Mucho menos después pedirían disculpas o se justificarían en público,
como lo hizo Chimal en el psumomásuno, doliéndose
acartonada y almidonadamente de la pérdida de un “amigo” que nunca fue.
Sin embargo, ya basta de que sigan
engatusando a la gente y de que se cobijen bajo las faldas del
Prestigio. Si lo que buscan es continuar detentando sus
medios de comunicación para expandir el consumo y la consumición del
arte, pueden estar seguros de que lo lograrán. Siempre habrá un Nicolás
Guillén para un Estado obrero burocrático, como siempre habrá un Eraclio para recibir el homenaje de una supuesta
democracia burguesa, y siempre un Julio Valle Castillo que de la noche
a la mañana se convierte en fervoroso sandinista
para codirigir una política cultural a la altura de un gobierno
frentepopulista.
FAMA Y PRESTIGIO,
CULTO DE LOS MEDIOS DE DIFUSIÓN ARTÍSTICA
Diez poemas y once poetas infrarrealistas iba a publicarse, en agosto de 1983, en
No es la primera ni la última vez que topamos
con la negra mano de doña Censura, consorte de quienes detentan su
brizna de poder y gozan o sufren una sensibilidad enajenada.
Pero los de
Y no nos referimos exclusivamente a las
relaciones de cambio en que entran creador y obra en el sistema
capitalista que, en sentido estricto, los convierten en mercancías,
sino al uso ideológico de los medios (siempre hay un público).
Encarcelado en esa doble prisión, el trabajo
artístico como creación humana desalienante
se aleja de su propósito primigenio: la autoconciencia de la humanidad
y su liberación de todo lo inhumano que padece.
Planteado así, el problema trasciende la
simple ubicación del artista o de quienes detentan los medios en tal o
cual grupito, corriente o mafia con sus obsesiones, gustos,
preferencias o animadversiones particulares y se muestra en toda su
dimensión: las formas de propiedad sobre los medios y la manera como
desde ellos se ejerce el poder cultural, conllevan la reproducción de
las relaciones capitalistas hasta los niveles más abstractos e
instintivos, su conversión en mercancía.
No se trata de reducir el asunto a la visión
maniquea del marxismo vulgar: propiedad privada versus
propiedad social, mucho menos hablando de una labor liberadora como el
arte; pero sí de poner los puntos sobre las íes.
Los actuales medios de difusión del arte
tienen su repertorio y su público. Sobre eso, y con el sagaz criterio y
olfato comercial de quienes los dominan, se edifica una gran estructura
en la que se trafica no sólo con la mercancía directa y concreta
(suplemento, revista, exposición, etcétera), sino hasta con las
emociones, sensaciones, ideas y todo lo demás, contenidas en la obra o
en los sujetos que están en contacto con ella y la (re)producen.
En ella se insertan de manera especial dos
mercancías por lo demás abstractas:
Así se origina la prestigiada industria de la
fama. Y quienes la comercian son los que tienen el dominio sobre los
medios.
En ese negocio floreciente se produce y
reproduce todo: el artista, el crítico y el público. ¡Ah!: Y además de
los billetes, las camadas de rigor para sustituir, a la muerte de los
actuales oficiantes, a los mercaderes en los púlpitos de esa especie de
creación artística que, como tal, hacen circular en sus medios.
Si el arte es una actividad humana
liberadora, conjuga en sí nuestra animalidad y raciocinio. Es
conocimiento, búsqueda y descubrimiento del Universo y del hombre. Por
eso es absurdo pretender que la creación artística empieza y termina
allí donde la industria de la fama levanta su cerco de púas para
cautivar a su propia sensibilidad, enajenándola precisamente al
trastocarla por la abstracta mercancía del prestigio.
A esa insensibilidad se le combate desde
cualquier trinchera de la vida. Sin embargo, el hecho concreto de que
exista quien está creando al margen de los “publiciteados
regateos de precio y peso en el mercado editorial”, como bien apuntó
Mario Santiago al revisar la presentación de Diez poemas y once poetas infrarrealistas,
pone en primer plano el problema de la difusión con todo lo que
implica: público, formas de reproducción, canales y mecanismos de
distribución, recuperación de inversiones, etcétera. Y ahí en el fondo,
de manera esencial y divergencias ético-estéticas mediante, la lucha
entre sensibilidad y embalsamamiento.
DIEZ POEMAS Y ONCE POETAS INFRARREALISTAS
Presentación
Diez poemas y once poetas infrarrealistas. Entre ellos ni siquiera amigos todos, sino
hasta desconocidos unos de otros. Este hecho destierra la idea de que
el Movimiento Infrarrealista es, como
muchos talleres de poesía, club de amigos editores de sus propios
poemas en sus propias revistitas, buscadores de la fama y el prestigio.
Otro dato: en siete años (1976-1983) han sido
sólo dos las publicaciones del infrarrealismo:
Pájaro de calor (1976) y Correspondencia infra (1977). En ellas no están todos los
que son ni todos los que están son infras.
Eso corrobora una hipótesis: el Movimiento Infrarrealista
es un NO-GRUPO vinculado azarosa-vocacionalmente
por una sensibilidad de enfrentamiento común y quizás los dientes del
mismo delirio poético: destrucción y reconstrucción de la
necesidad del incendio-placer desde el fondo de los hornos de la
vida cotidiana.
De los fundadores, cuando menos tres ya
habían sido expulsados del Taller de Poesía de
También más de dos de los aquí incluidos han
sido sacados casi en vilo de los recitales de Octavio Paz --el último
Nerón de las panificadoras literarias de este país-- por querer
discutir con él, sin el juicio del prestigio, qué es poesía y qué no lo
es. Bueno, esto es lo que cuentan los chilpayates y las viudas de los
propios infras; otra ha de ser la versión
grabada en el talonario de cheques de los afectados.
Pero esos dos de más hechos anecdóticos sólo
muestran la serpiente, no el águila, y su instinto iconoclasta; su
actitud venenosa y viperina, irreverente: el manantial-guerra florida
en que se curten al bañarse los etcéteras.
Algunos de los infras
se han automarginado incluso de sus dos publicaciones --preparadas por
dos o tres de ellos-- aunque tienen 15 o más libros que permanecen
silvestremente inéditos. Ello enseña que su afán por la publicidad y
los currícula es nulo,
como nulo el gozo y/o el juego de verdad que de éstos se exprime.
Por ello las versiones que circulan secreta y
públicamente en los bajos y medianos mundos literarios: el Movimiento Infrarrealista es un cadáver (que nadie atina
cómo caradiajos, como chintreras
resucitar o sepultar). Alguien más declara que pudieron haber tenido
una y media razón de ser, pero en la década de los años cuarenta
(cuando ni siquiera habían sido engendrados por sus progenitores). Evodio Escalante,
por ejemplo, se atreve a etiquetarlos de licuado lumpenproletario
a raíz de su obvia automarginación de la circense Asamblea
general de poetas del economicista
Gabriel Zaid.
¿Con qué afán negar o invalidar las apuestas
en pro o en contra? Allá cada quien con las puntas o chaturas de sus cuerpos que se escriben. Mas una cosa es cierta: como
muchos, los infras siguen escribiendo a
extramuros de los publiciteados regateos
de peso o precio en el mercado editorial.
Ésa fue la causa de la recopilación de estos
trabajos. No pretende ser una antología ni una muestra. Apenas servirá,
cada poema, para el disfrute del placer y el dolor, del gozo y del
sufrimiento y, si acaso, dar una idea de lo que escriben ellos, pues
sus razones tendrán para permanecer en la marginalidad.
C. M. Agosto de 1983
Los poetas
Pedro Damián Masson
R. (México,
1954).- Mago, predicador y nodriza de poetas. Autor de La
carcajada del topo, ensayo sobre la literatura mexicana de los años
sesenta y setenta que causó furor, angustia y frenesí entre una buena
docena de escritores a estas alturas ya perdidos e irrecuperables. Es
soltero, pesa 65 kilos y cada vez ríe menos.
José Pedro (México, 1958).- Alias el Uyuyuy. Político, obrero, periodista y
horticultor. Macizo en el lenguaje y en la vida real, prefiere la yerbabuena a la menta. Cuida a Propercio y lucha contra Aníbal, aliado
indiscutible de Julieta; tutea de corazón a su Lluvia.
Carolina Estrada (Tacubaya,
1960).- Profesora de bandas. Poeta de la resistencia. Arrítmica
camarada de las banquetas y las desgarraduras. Ha enviudado cuatro
veces; opina que la vida es ingobernable y llora todos los veranos. Le
duele --como a muchas otras poetas luminosas-- el dolor de estarse
doliendo de algunos infrarrealistas. Le
espera un gran futuro.
Mario Santiago (México, 1953-1998).- Fundador y por un
tiempo gurú del Movimiento Infrarrealista. Ha viajado por tres continentes
en busca del soma del amor. Ahora lo pretende en los alcaloides de
ellas.
José Peguero (México, 1955).- Nutritivo infra que entre otras virtudes posee la de
conocer el Distrito Federal hasta sus más escondidos recovecos. Estudia
cine en el CUEC y prepara su primer largometraje con provisional título
de A mordidas no me llevo, que trata el tema del albur
a nivel de los jerarcas de la política mexicana. Tiene un hijo y es
delgado. Le gusta el juego de naipes y las bacanales. A veces la gira
de taxista.
Ramón Méndez (México, 1954).- Aprendiz de brujo y
estudioso de la mágica botánica. Explorador del desierto que circunda
Real de Catorce y de
Roberto Bolaño (Chile, 1953-España, 2003).- Cobijado por el
cielo de México desde su primera infancia, en 1975 posibilitó la
formación del Movimiento Infrarrealista.
Ahora radica en Barcelona. En un sueño, Tristán
Tzara le dijo: “El infrarrealismo,
¡buena cosa!”
Bruno Montané (Chile, 1957).- Inmigrante
chileno después del golpe de Pinochet y
cofundador del inimaginable Movimiento Infrarrealista.
Músico, trotacalles, hacedor de cómics y
enigmas de sonrisas --a cinco y novia-- destazadoramente
transparentes.
Cuauhtémoc Méndez (México, 1956-Morelia, 2004).-
Actor de Uso y abuso. Ponchador
y estilista a la vez. Turbas de colegialas podrían escribir tomos
acerca de sus turbios enamoramientos. Considerado por algún camarada infrarrealista como uno de los poetas jóvenes
más cercanos al aliento del jaguar.
Mario Raúl Guzmán (México, 1959).- Pertenece al sector de la intelligentia del infrarrealismo. Poeta de tufos bárbaros.
Actualmente prepara un manifiesto con el que quizás se entierre en
definitiva al Movimiento Infrarrealista.
Bebe, canta y cree en el amor de las muchachitas.
Jorge Hernández Pieldivina (Pochutla,
1953).- Pasó por
Los poemas
UN BOLETO DE TREN EN SAN LUIS POTOSÍ
En
estos momentos no hay otro muchacho más solo que yo
ni otra estación de ferrocarril más pesadamente
solitaria que ésta
ni otros orines tan tristes
ni otro pene tan abandonado
ni otras manos tan vacías
ni otros brazos tan desoladamente caídos
ni oros párpados tan derrotados
ni otra banca con esta madera sorda
ni otra mujer con los colores secos de ese
rebozo
ni otra chamarra de mezclilla tan fría
No hay
no existe no es posible no cabría; no y no
No
puede ser que exista algo tan parecido a mí
tan irreal y tan real;
tanta sangre tantos sesos tanta carnicería
Todo
unido y todo perdido en el país del amor
las provincias olvidadas
el desierto del desamparo
los días de la infelicidad
Pedro Damián Masson R.
POEMA III
A mi prójimo Antonin Artaud
Se
llevaba pompas de jabón a la boca.
Las
cortó de un parque de su infancia.
Esto
se masca, esto se toma, esto se muere.
Se
tragaba las pompas de jabón de su infancia.
Estaba
en este tiempo y en otro
y mascaba las pompas de jabón de su infancia.
Tenía
corredores como fábricas,
cubículos sumamente alumbrados como diarios,
habitaciones oscuras con muros helados de piedra blanda
como talleres de poesía,
pechos como cerros, como sierras.
Su
mirada estaba horadada desde la nuca,
desde la raíz del cabello hasta el crepúsculo
increíble que incendiaba las nubes.
Usaba
un lenguaje y no era un error.
Hacía
comparaciones y no era un error.
Tenía
la certeza de un golpe para derrumbar sus propios pensamientos.
No era
un cómic ni un sueño.
Estaba
aquí como la pinche madre.
Ni un
sueño.
Estaba
aquí donde tú estás leyendo.
José Pedro
ESCENARIO PUNK
Los
duendes y fantasmas vivimos una película
jugamos a la ronda
rebotamos de un lugar hacia el mismo
Y en
torno las afluencias consentidas
engrasan para siempre el bien querido sin sentido
Y a
tientas desengranamos la grandeza
y en el centro de nuestro edén
la existencia basurienta
pulula
persiguiendo viejos que en serio glorifiquen
Voces
elípticas o música
será la gracia protectora que del universo se
desprende
Esto
no es el precipicio azul en que se baila un vals
Blanca
notas de nieve no desciende del cielo
y a todos nos estrecha con “Corona” de sueño
Vibra
el paisaje
segundo a segundo chisporrotean refuegos
de cortocircuitos
Y no
hay separación
Es mi
realidad
Soy
del sexo favorito
feliz pájara con el buche repleto de lombrices
Y la
imaginación desflora
a cada quien le toca el privilegio desde su
juego
Loca
viandante privilegiada del mundo
yo un hada madrina con halo de pureza y varita
mágica
que haga volar mi chemo
a la chingada
yo (Dios una morra) que levanta el vía crucis
de la imaginación
yo un invento que me haga ensoñar
yo ser loco
yo demonio
yo dios
yo punk
Carolina Estrada
CADA PORO 1 CASCADA: SUAVSUAVSUAV
Para Norma Sverdlin, in memoriam
Oasis
abre suavemente la bragueta de Desierto
el famoso
“uso de razón” se les licua
cada
poro 1 cascada/lianas de piel les brotan en racimos
Los
flancos derechos/los pasos redoblados del reloj
han dejado de
pintar moteado
en
las caderas nacidas para el Sol
en los tobillos-brazalete de sus playas
Dunas
difíciles de quebrar
asfaltos con
engrudo en vez de sangre
acueductos
petrificados por el miedo
no son ya el cráter-sensación
la nube-hemoglobina que congrega/da
de mamar
jalonea con sus correas el oxígeno
con uñas
la
túnica-latido que hace alados fulgurantes
los impulsos-carnaval/el oleaje
fosforescente de estos cuerpos
Escalinatas
de luz erotizada
la
fruta-pétalo caliente de sus labios
Que la
voz del relámpago sin roles
que la falda
emplumada de las sirenas-manatí
dueñas
del único beso-imaginación no mutilado
canten salpiquen desembuchen desparramen por aquí
el nervio-adoquín electrizado
de sus plazas/sus viaductos interiores
Oasis
besa suavemente
el Popocatépetl-pararrayos de Desierto
Ojos
de agua-erupción & cataplasma
sangres de
higo/a punto de parir & suicidarse
El
viento nómada suda la camiseta
sacude el
coño/trapecia: equilibra: pirutea
& con ese zumo
la base & la altura de esos deltas
se da abrigo: se refresca
Oasis
besa
Suavsuavsuav
la bragueta
fiebre que ard/ard/ard
de su amadísimo desierto
El
viento nómada toma/por las ubres
el tranvía
descarrilado del Deseo
¿Rumbo
a qué ovario-sensación
rumbo a qué pico de
Suavsuavsuav
Ard/ard/ard
Mario Santiago
ME ACABO DE MORIR
Lo
sospechaba.
Ya
nadie va a tirar su culo apestoso junto a mí.
Ni
siquiera hablará del comercio
ni de las deliciosas burguesas,
pues me acabo de morir
y no escucho.
Alfred Jarry conoció a
un muerto en una carrera de ciclistas
que corría más que los otros pues se endureció.
Yo no
conozco algo más duro que el corazón.
Me
estoy olvidando que nací;
que tuve 24 años, una mujer y un hijo;
que vivo en un barrio asqueroso
donde los niños llevan un cinturón en el cerebro,
donde Simpatía y Esfuerzo son sus padres mongólicos.
Estoy
esperando un examen;
una mano experta que diga: Está muerto;
alguien que use el cerebro para decir eso.
Me
acabo de morir,
tenía la sospecha;
pero lo que nunca tuve
es lo que me está matando con sospechas:
Capricho
life --private eye--.
A ver
si se entiende.
José Peguero
MEMORÁNDUM
PARA UNA AMIGA CASADA
Me había
propuesto no volver a escribir
Bertha
pero estos días
el sol calienta mis desenfrenados deseos de poseerte
y sólo duermo
unas cuantas horas
para levantarme a
soñar la colectiva lujuria de los atropellamientos:
mundo por el que
te fuiste sin voltear la cabeza,
con tus cabellos
soltados al viento
que los movía
con ese ritmo de rock and roll cansado con que mueve
todas las cosas,
y donde te
fuiste porque te cansaron mis obsesiones y mis vicios;
nunca te interesó
mucho que yo fuera un ser atormentado por la vida y la
realidad de ser hombre
y que quisiera
ser poeta;
nunca imaginaste
que yo quería ser bueno
y que sabía
muy poco para poder luchar racionalmente:
mi única arma
era manifestar el descontento por cualquiera de los caminos,
y los que
escogí me llevaron a las enfermedades y a la cárcel;
nunca quise abrir
una zona de tolerancia hacia adentro
y la abrí
hacia afuera:
mal me fue con
todos, contigo misma:
te fuiste al
mundo con los cabellos sueltos y la cara llena de tu sonrisa;
y si yo sigo
estos caminos y muestro al Sol mi espalda
ya no es para
recobrarte,
sino para
reprochar al mundo una cosa más;
sigo creyendo que
la enfermedad más grande es adaptarse
y que los
hombres nacimos para deshacer y hacer,
y que mi etapa
de destruir no ha pasado;
creo más en el
vino que en los pájaros:
beber es una forma
de obligarte a no pensar y volar es una forma de
esquivar el pensar.
Bertha
dondequiera que estés la
felicidad y la enajenación sean contigo,
porque ese camino
escogiste, menos viciado que el mío,
esa zona donde
las criadas riegan jardines y no hay niños jugando en
la calle ni
borrachos tirados ni puestos de fritangas ni putas,
y te siga
llegando cada número de Kena
y, en forma más aventurada,
de vez en
cuando un plural,
de vez en
cuando una borrachera social, un encabronamiento,
Bertha
dondequiera que estés la
felicidad y la enajenación sean contigo.
Ramón Méndez
LOS MOTINES
Cuando
lleguen los motines los viejos poetas chilenos
saldrán a la calle a ver qué pasa
Cuando
lleguen los motines la angustia alquilará un cuarto en un hotel
de mala muerte y ahí reposará
hasta suicidarse
Cuando
lleguen los motines a los viejos albañiles chilenos
les crecerán alas y podrán jugar a
caerse de las construcciones
y los pájaros se pondrán a caminar por las
calles ya cansados
de construir nidos solamente
Cuando
lleguen los motines los viejos cantantes chilenos
entonarán boleros en los boliches
perdidos del desierto
y serán fosforescentes como el pájaro que
perseguía a los mineros
Cuando
lleguen los motines los viejos abogados chilenos
podrán pasarse todo el día en el cine
--la platea desierta de butacas
donde los comandos prenden fuego para
calentar la comida
--estos hombres conversan de cualquier cosa
Cuando
lleguen los motines los viejos motines chilenos llorarán
de nostalgia y pena por no estar
vivos
y los waters
estallarán y todas las cañerías en el horizonte negro
van a ser un puro nudo empapado de
mierda
Cuando
lleguen los motines la vieja cordillera de los Andes
se va a derrumbar para que los
argentinos puedan venir a Chile
caminando, para que los poderosos se
vayan a esquiar a Suiza
si todavía tienen ganas de esquiar
Cuando
lleguen los motines hasta la vieja Patrona de Chile
atenderá un prostíbulo aprovechándose de
las circunstancias
Cuando
lleguen los motines los viejos militares chilenos
bailarán una cueca
frente al mar
y todas las ballenas acudirán a ver tanta
maravilla
y abrirán sus fauces de ballenas para que por
el mundo
haya miles de jonases
Cuando
lleguen los motines los viejos los viejísimos enamorados chilenos
se dirán adiós adiós para siempre
Y los
ojos de los jóvenes serán policromados
como una máquina del tiempo,
serán húmedos y bellos como las hojas
que el viento arranca
Cuando
lleguen los motines
Roberto Bolaño y Bruno Montané
En homenaje a ti,
me había propuesto
llegar a una célebre
tristeza.
Camilo
Pensar
que entre tu cuerpo y el mío
sólo hubo algunas cartas,
música de Rolling Stones entre cigarros de mariguana,
visitas dominicales al panteón,
besos cháfaros,
cachondeos musgosos bajo un árbol a mediodía,
recorridos a museos polvosos,
sonrisas estúpidas junto a una fuente
mientras las caricias envejecían hasta el tope,
conversaciones con tu madre
haciéndole ver las propiedades de la mariguana,
convencerla de que ahí no estaba la trampa.
Después,
algunas cartas espaciadas --pláticas almidonadas--,
lejanas visitas,
hasta que aquellas cosas
se van olvidando.
Cuauhtémoc Méndez
Es que en una fiebre que padecí hace algún tiempo, oía sin cesar los
aullidos de un animal que indudablemente no aullaba, porque estaba muerto.MalebrancheLos ahogados, estrangulados y acometidos de muerte
aparente, si tienen espuma en la boca no vuelven a la vida.HipócratesA las dos noches
unos pescadores vieron,
a la luz de escasa luna,
de un joven ahogado el cuerpo,
vestido aún.Duque de Rivas
I
Aquí está su
Guiador de los Ahogados,
heme aquí cuerpo de piedra, pies y todo eso,
y cabeza de perro por más señas,
aquí está su Guiador, ahogados, a las puertas
del bellísimo Convento de María Magdalena del
atroz Cuitzeo, las lágrimas son de ella, y a su
memoria es la torre visitada con mi amigo,
la torre de húmeda memoria
por tenue luz arrinconada,
las más vistosas columnas
y flores que puede labrar de las piedras el Arte,
pululación de la luz.
Aquí estoy, yo el Guiador de los Ahogados,
sobre mi propia larga sábana de agua cintilando,
aquí está su Guiador, pobres mortales,
surcado por una fiebre que saja
toda idea de silencio.
Aquí está el Guiador abriendo ojos vidriosos
y la fiebre le engrandece cuello y dedos
a los cuales cualquier bella puede asirse;
aquí está su Guiador, náufragos emitiendo alaridos,
aquí está y su tórax henchido es el lago que se vuelve
sobre sus propias márgenes muertas.
Mi boca exhala niebla de la fachada majestuosa vigilante.
Mi boca lame peces heridos por el tripolifosfato.
Mi boca es un embarcadero del que nadie tiene pruebas de existencia
y sin embargo existe y es hermoso.
Aquí está el Guiador de los Ahogados
y soy un soplo de viento contra la peste que invade el lago
y soy una barcaza despedazada en la orilla
y soy un puente sobre el que tres hombres miran
y soy la niebla acechando cada una de sus palabras
y soy una mirada que recorre cuartos deshabitados
que palpa mierda antiquísima de murciélago
que se niega a volver atrás y tropezar con la sal de otras miradas
II
A tientas
Guiado por los Otros
la cabeza se me llena de muertos, de recuerdos de muertos;
vagos amigos recorren mi sueño.
Yo me sueño sobre las tablas,
derramo semen sobre las maderas urgentes.
Cadáver sobre cadáver.
Cada verso breve, cada verso los recuerda
y ellos de sal precipitada
alud o lluvia a mi leño que ardréporas
Qué áspero es el saludo de los muertos:
su mirada bruta y heridora lacera mi costado
hace polvo la calumnia vertebral de mis decires
me pone a bailar los dientes sobre girantes amapolas
sobre el tapete de los tahúres
sobre el tamiz del Támesis-Cuitzeo
sobre el largo insomnio de los monos
sobre todo ser que sobregira con aspas
con laúdes con aguajes salobres
III
Magro Guiador y sosegado,
por tus cejas fluyen las lenguas moradas,
y las rodillas ruinosas, y el hálito, y las cuencas
vacías, y las muñecas trozadas de los ahogados.
Yo te miro como se mira una fortaleza sitiada,
un Fuerte estragado por epidemias,
un grande hongo ya sin micelios que lo nutran.
Mis días palmo a palmo ocupan tu geografía aniquilante.
Se enredan mis dedos en los cabellos del júbilo
y lo ponen a ondear entre las mujeres.
Puros árboles sombríos sobrevivieron a tu reino.
Empujo nubes hacia ellos. Les acerco ríos límpidos.
Las sogas de los ahorcados dejan densa huella
u
lu
lan
te
sobre las ramas que irrumpen en tu sueño
IV
Una murga, José,
una murga por las callejuelas ruinosas.
Una murga en cuyas melodías las mujeres sumergen sus
oídos filosos y con musgo.
Una murga por cuyas aspas el Sol enlaza cánticos.
Una murga Una murga de la cual la música es el polvo que las zorras
soplan
Una murga sobre las espaldas de armónicas desbarrancadas
Procesión de acordes como espuelas adheridas al amor
jadeante de la sangre
Escalas que se agolpan con los zumbidos iniciales del deseo
Oh dios de la Montaña!
Cómo te cimbras entre el vaho de las mujeres
Cómo ante ellas osas desplegar la lira
Cómo se arquea tu espalda ante el hedor apenas
de la tiza que la marca
Cava música una murga en callejuelas
Con un violín
Con un trombón
Con un arpa harapienta
Con tensas sogas paralelas
Cava música una murga en la noche
V
Neblinal y hoscamente
y así y todo
quisiera tenerte cerca de mí
ahogada de las amapolas
Eriza de dardos morados
helada almendra
guillotina de mi voz metálica neta
Te sueño herrumbre en el azogue
ala que regresa
rusa tumbada entre alcatraces
oh amor de las amapolas
colilla ahogada en lazo de agua
VI
Padre,
sólo habemos hijos ávidos
con mil dagas
que cantan
nomás asoma la familia.
Madre,
sólo hay urna
con mis restos
que cantan
nomás aclara el día.
El día bloqueado por tus lloros
El diablo que Hado combatir no puede
El día, bloque a dos manos erigido
Padre,
seis flores ácidas
— menos la Peonía—
extienden sus ojos
a ras de tu podre.
Madre,
al oro de Greta Garbo o al azar
sucumbimos entonces
llenos de azoro
por tanta noche de pétalos abiertos
VII
¿Quién
eres, flacucho, para hozar en lo Negro?
¿
Quién para lo Púrpura de las mujeres que estallan?
¿
Quién y qué tu negritud?
¿
Quién eres al amanecer de los seres que aman?
Al amanecer del tósigo sombrío
Al amanecer en la Nuez de los ahorcados
Al amanecer de los cerdos que besan bagatelas
Al amanecer de la laguna por las riberas de tu alarido
Al amanecer piedra sobre piedra el Convento de Yuriria en tus ojos enclavado
Al amanecer de la sombra de las enredaderas tenaces
¿
Quién que al amanecer sucumbes bajo la trenza
enmarañada del sargazo?
VIII
En el periódico
se habla de la ternura de los muertos,
pero mi dentellada se hinca en la acinesia de los laureados.
Yo me llamo Iguanas Ranas
y la vida injerta troncos en la aridez de mis asuntos.
Soplos de vida hurgan los versos que urdo
Solsticios trémulos los habitan
Sombrajes llenos de irisados cardos
Mi palabra salta del corazón y al corazón se retacha
Piso fuerte sobre los cráneos de los laureados
Troto inalámbrico entre las zanjas de la belleza
Respiro profundo en el follaje de las Lauras
Flechas encuentro del granizo que las tuerce
Del agua gemida por la Tierra
Del aguaje mi daga por latir
Del aguaviento contra los portales que aguardan
Guaridas mohosas
Contraesquinas póstumas
Pianos nómadas
(Seamos pianos nómadas)
IX
Mi muerte sueña ataúdes
Mi muerte sueña ataúdes vivos
trepados en los toros
Mi muerte es una pata de semen como alambre de tedio
Bajo mi muerte hay escamas de semen
y su desembocadura es un océano rasante de semen
En las azoteas el gemido del cristal se quiebra
para dar paso a la cicatriz del semen
Y de las azoteas de la cicatriz escurren gemidos de muerte
Cuando mi muerte echose a andar relinchó el ojo del pez
y el tuétano de los toros se trepó a las églogas de
aquel que habitó
osamentas de chispas desmayadas de llanto
X
Esto no es un poema
ni nada que se le parezca
a la poesía mírale rojo el rostro
de vergüenza
vas a morir
XI
Yo me puedo suicidar hasta dormido
Hasta suicisida duermo
Dromedario-puerco
Langosta esquizofrénica
Fraguardiente mesmo
Yo puedo me abortar
sin abortarme
Menstruo de flecha
Menstruo de flecha
Ceja en laberinto
Ya no soy el amor
Venía despierto
XII
Pobres versos ahorcados por la mano
de este mundo
No vieron su belleza
No crecieron
No empezarán a heder
XIII
Me tragué una luciérnaga
con todo y alas,
y en las noches de frío escurría la luz de mis ojos de muerto
Mario Raúl Guzmán
ABRIREMOS NUESTROS PULMONES A UN AIRE SIN
VENENO
Frente
a cualquier frontera,
frente a cualquier comedia o pantomima
la belleza y los ojos lúcidos.
Los
hombres de la mentira cambian como los días.
Frente
a eso, las pinceladas-cuchillo amasadas con carne viva;
entonces la llaga sobre la piel desnuda
hasta que nazca un Nuevo Tiempo relampagueando
entre dos o más nubes,
cantarlo desde nuestras gargantas: ¡no más coágulos,
que la sangre fluya!
Sólo
nuestros sueños como tormenta galopando.
El Sol
se desbarata cogiendo con tus ojos.
El
crimen es breve en el umbral del tiempo
y en los pliegues de primavera
la línea resinosa de la vida guarda sus
secretos.
Inmensas
coincidencias,
codicia de frutos resquebrajados,
rescate de la eterna agitación --hervidero de
sangre-- luz que nos une
y el amor seguido de soles hechiceros
mordiendo el camino que se deja.
Tomo
de los latidos de tu corazón el grito de los ángeles.
Para
empezar el día te regalo mi canto,
mis caderas constructoras,
el aullido de mis verdades de acero.
La
vida la vida la vida ¿quién dijo?
Jorge Hernández Pieldivina