| Poemas |
|
| Lástima, Eusebio, que no hayas tratado de llegar más allá de un simple faje con Rosario. Lástima para tí, porque viéndolo bien sé que te duele. A mí también me duele que hayas pasado sabrosa noche entre sus piernas y que tu sudor y su sudor mezclados mojaron la sábana. Pero sábelo, amigo, y de una vez para que ya no te entretengas: aunque ella quiere a Víctor y contigo derrochó sus caricias, esta muchacha cuando está conmigo deviene en río de rosas que se materializan en mis mano. |
|
| Ella no es todo lo puta que
quisieras pero esta noche duerme caliente con Eusebio, mañana con Orestes, luego Víctor... y tú, lo sabes bien: el carrousel es un amor o viceversa, esperas vanamente el turno de que tu río entre en su cueva. Así las cosas, sería mejor que a lo pasado le dés la espalda y ya lo entierres. Los soles resplandecen en tus ojos, tus células son universos buenos, deja de hacerte guey y repleto de versos dále tu cuerpo a otra muchacha. Sabes mejor que nadie que no es posible que te ame, más subvertido en ese amor, falto de brazos y de piernas, das golpes con la frente al NO-ES-POSIBLE y sufres, camarada Cuauhtémoc, sufres cierto. |